La segunda taza de limosella de la noche, creo que de esta voy a doblar en la cama, pero antes de que mis ojos se cierren y mi cerebro desconecte por unas horas, me he querido pasar a dejar unas reflexiones que últimamente me tienen ahogada.
Soy una autoanalista, me conozco a la perfección aunque a veces juegue al despiste conmigo misma, sé que tengo una virtud que es a la vez mi peor defecto: la perseverancia, la obstinación, la cabezonería... a veces desearía tener la capacidad de evadirme de todos mis problemas, de dejar de verme atrapada en una vida de treintañera madre de familia cuando estoy una década inferior de esa etapa. Quiero tirar de un carro que a veces es demasiado pesado y que últimamente me hace estar continuamente con una mezcla de tristeza, cansancio y mal humor. Lo que me crea esta instatisfacción no es en sí el peso del carro del que llevo años tirando sino las zancadillas del camino, la falta de ayuda, los falsos compañeros de camino o los que simulan que tiran del carro pero en el fondo cuando miras hacia atrás ves que están subidos en él haciendo que pese más.
Llevo unas semanas que no puedo más, que busco ayuda desesperadamente sin pedirla directamente a nadie, pero que hacen que me encuentre con más puertas cerradas de las que me gustaría...bueno amigos creo que me voy a la cama debería tratar de descansar mañana me espera otro día de guerra contra el mundo, los angelitos me tienen la garganta echa polvo y mi hermano se une a la causa porque hay que andar a la rastra con el para que estudie...en fin...mañana más... esperemos que mejor..
Un saludo...sobre todo a ti efemérides, fiel lectora.

¿Qué hay?
Continúo por aquí sí. A veces las palabras te abandonan, disculpa.
jej se te echa en falta
:D