Tumbada en mi toalla en la playa, decidí acomodarme y dejar de apoyarme en la roca dura en la que me encontraba hace unos días, y apareciste tú para sentarte a mi lado.
Apenas te miré, me vi deslumbrada por el brillo que desprendes, cogiste mi mano, y me extendiste crema protectora. Tenía los ojos cerrados, estaba disfrutando de aquel brave instante, cuando una ola vino de golpe y abrí los ojos. Ya no estabas, y ya te echaba de menos. En realidad te echaba de menos desde antes de que te fueras. Fuerte nudo en el estómago y ganas de volverte a ver aparecer de nuevo en mi toalla, eran las sensaciones que me invadían.
6 comentarios
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¿Y ahora quién escribe?
Saludos.
siempre escribe el corazón y el tiempo hace de corrector ;)
¿De corrector de qué? El amor nace solo entre dos personas, sino no lo es, es de otra especie, y no miente.Quizá tu mejor remedio es dejarte de pensamientos funambulistas .
Buenos días.-
mmm...¿ te has leido el post..la batalla? quiza lo que pasa en estos artículos esque algo se disfrace de persona , cuando en realidad, nada de aquí hablo de amor a nadie ;) sino a algo por lo que estoy luchando.
Buenas tardes
¿Y que es aquello por lo que luchas?
Todo lo sabréis a su debido tiempo, cuando el momento llegue, no quiero vender la piel del oso antes de cazarla y ya bastante me toca hablar del asunto a diario. Paciencia amig@s, yo la estoy teniendo.
:)