Desde hace unos días me vuelvo a hallar aquí, sentada en una roca, mirando al horizonte de una playa. Me siento pequeña ante la inmensidad del océano que tengo delante y me siento absorbida por la playa que hay a mis pies donde un paso es de cal y los dos siguientes de arena.
Una canción de extremoduro, dulce introducción al caos, que le daba nombre a mis sentimientos de este momento, un olor, unos recuerdos... y me pongo a construir castillos en el aire en lugar de hacerlo en la arena.
Un amanecer, el primero a su lado, tras la resaca de lo acontecido el día anterior, recorrer su cara, su cuerpo, su piel con la mirada a fin de olvidar ningun detalle. Recordar la sonrisa que me dedicó la primera vez que nos vimos, nuestras primeras conversaciones, lanzamiento de trastos el deporte oficial, los piques, los mensajes, todo se formaba en las nubes que daban lugar a los muros del castillo.
Las largas noches de incertidumbre esperando que viniera, los días que despertaba estirando mi brazo en la cama en busca de su abrazo.. los momentos en los que se rompía la cadena que ataba el reloj a las horas, y su peculiar aroma...seguiré sentada en la orilla de la playa con bronceador de un alto factor para no quemarme esperando . Un abrazo