Día 6 de Enero, señalado en rotulador en todos los calendarios infantiles por ser el día en el que tres misteriosos hombres llegan a sus casas en un curioso animal a traerles regalos.
La noche anterior tras verlos pasear por las calles de la ciudad toca cenar y acostarse pronto, ya que al día siguiente toca madrugón.
Me levante temprano a abrir mi regalo, llevaba mucho tiempo ansiándolo y esperando que llegara el nuevo año para abrirlo. Lo desenvolví con cuidado, otra vez los magos sabían lo que les había pedido: Una Navaja de Ockham.
Este año decidí que era lo que quería, algo que me ayudara a hacer mi vida más fácil, sin tontas complicaciones, ya que en la sencillez está la virtud. La mayoría de mis problemas, no obstante, proceden de lo más complejo que hay en esta vida, las relaciones humanas. El 2009 iba a ser el año en el que me dedicara a mí misma, a mis estudios y a mis pensamientos, pero es muy díficil no sucumbir ante determinadas tentaciones aún a sabiendas de que puedes dañar a alguien como me ha ocurrido.
La gente siempre busca regalos de reyes que sirvan y sean utilizados a menudo y a mí fue el regalo que me pareció que voy a utilizar más a diario este año, ya que falta me hace.
Tras empezar el año con mal pie, se me han mezclado los sentimientos más de lo que me hubiera gustado, la vida es así ... o te estás rascando apaciblemente la barriga o te faltan manos para atender todos los imprevistos que surgen.
No le pido a mi navaja que me solucione los problemas pero sí que yo pueda resolverlos con ayuda de su inestimable colaboración.

¿Y a vosotros, que os han traido los Magos?